Nuestra historia nace de nuestras raíces cubanas y de una ilusión: compartir nuestra gastronomía y construir un proyecto familiar en Tenerife.
Después de formarme como cocinero en Cuba, llegué a Canarias junto a mi esposa, también formada profesionalmente en repostería. Los vínculos familiares nos trajeron hasta esta isla, donde comenzamos a buscar un lugar para hacer realidad nuestro sueño de abrir un restaurante.
Finalmente encontramos nuestro sitio en El Carretón, en el municipio de Arafo. Todo comenzó en una pequeña casa de madera, con un modesto porche y apenas ocho mesas.
Desde el principio teníamos clara nuestra idea: traer los sabores de Cuba a Tenerife. Comenzamos trabajando con el cochino canario, una tradición gastronómica muy arraigada en las islas, mientras incorporábamos poco a poco los platos cubanos que siempre habíamos querido compartir. Así, de forma natural, fueron encontrándose nuestras raíces cubanas con los sabores y las costumbres de Canarias.
¿Y de dónde viene nuestro nombre?
En Cuba había un restaurante llamado La Carreta que siempre me había gustado mucho. Cuando encontramos nuestro lugar en El Carretón, se me ocurrió jugar con ambos nombres. Así nació La Carreta del Carretón, una manera de unir aquel recuerdo de Cuba con el rincón de Tenerife donde comenzábamos nuestra nueva historia.
Un nombre que, además, tenía algo muy sencillo detrás: que la gente supiera que éramos La Carreta que está en El Carretón.
Dieciséis años compartiendo nuestra mesa
Han pasado 16 años desde aquellos comienzos. La pequeña casa de madera ha ido creciendo con nosotros y aquellas ocho mesas se han convertido en las 27 que tenemos actualmente. Pero hay algo que no ha cambiado: nuestra ilusión por cocinar, recibir a nuestros clientes con cercanía y hacer que cada visita sea una buena ocasión para compartir.



